martes, 9 de octubre de 2007

Un hijo

Tal vez se ha dicho mucho de un hijo,
pero cuando se tiene uno, se Tiene,
se vuelve a nacer y pareciera que uno
regresa a ser niño,
y te conviertes en el hijo de tu hijo,
uno empieza a aprender,
como desde un principio,
desde otro punto de vista,
pues claro,
ya no te cagas en el pañal,
si no que te preguntas cuando aprenderemos a enseñarlo a hacer en otro lugar.

Y es como si tomaramos un momento de nuestra vida
y le pidieramos ser como ella,
dar vida,
y empezamos a preguntarnos:
¡qué Don tan grande vida que me has dado!
¿Cómo entender que viviendo demos vida? y ¿cómo dando vida tenemos más vida?

Y por dentro uno sabe,
pero sabe con ese menester de felicidad de canto,
por eso es que uno arrulla a su hijo,
no para dormirlo,
sino para saber que lo está durmiendo y alegrarse de eso.

Hijo,
que bueno ha sido esperarte,
mejor aún recostarte en mi pecho,
y saber que todos los lugares comunes contigo
se empiezan a cumplir conmigo,
y saber que todas las particularidades entre nosotros
se empiezan a dar desde que naces,
y saber que hay cosas que no se saben y que serán vida de nuestras vidas.

No hay comentarios: